Tras el reciente encuentro de diversos líderes políticos, económicos y empresariales en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, medios de comunicación como El Tiempo tuvieron la oportunidad de entrevistar brevemente al presidente de Ecuador, Daniel Noboa. En esta ocasión las preguntas hacían referencia a la relación bilateral que mantiene Ecuador con Colombia debido a que Quito ya venía expresando su disconformidad con "la falta de cooperación" de Bogotá frente a problemas que conciernen a ambos, como el narcotráfico y conflictos armados. Previamente a Davos, Noboa construyó estratégicamente un terreno discursivo que pretendía señalar a Colombia como un actor con falta de iniciativa y compromiso para resolver la crisis de seguridad que abate la frontera compartida por estos dos países.

Durante la entrevista Daniel Noboa afirmó que "Es importante que estemos todos alineados con el tema de seguridad. Hemos conversado varias veces con el presidente Gustavo Petro y en el tema fronterizo no vemos un trabajo del otro lado. Y lo necesitamos. Nuestra gente lo necesita".
Siguiendo esta narrativa el mandatario llegó a una decisión unilateral donde, a partir del 1 de febrero, pretende aumentar a un 30% los aranceles de productos importados desde Colombia. En esa misma entrevista con El Tiempo, Noboa nombra a los aranceles "Tasas de seguridad" con el argumento de que "La seguridad cuesta, la tecnología cuesta, el control fronterizo cuesta. Y todas las medidas que tenemos que tomar para proteger a nuestra gente tienen un costo". Estas palabras hacen percibir a los aranceles como una medida legítima de defensa nacional ante lo que él denuncia es una falta de accionar por parte de Gustavo Petro en la frontera lo que, según Noboa, estaría teniendo un impacto directo en la seguridad de Ecuador.
A partir de ello analistas políticos, económicos y hasta la opinión pública colombiana reaccionaron ante esta ofensiva, quedando desconcertados tratándose de un país vecino con el cual se comparte una larga historia de trabajo conjunto en materia social, económica, comercial, política y hasta cultural. De esta manera, Bogotá optó por tomar medidas equivalentes, aplicando el mismo porcentaje a la importación de 20 productos provenientes de Ecuador.
"Colombia mantiene su disposición al diálogo y a la búsqueda de soluciones negociadas, pero tiene la obligación de actuar cuando se modifican de manera unilateral las reglas que han regido históricamente la relación comercial entre los países."
Además, la medida tomada por Ecuador causó principal rechazo en el Ministerio de Energía de Colombia, con Edwin Palma Egea a la cabeza quien expresó una fuerte desaprobación a esta imposición arancelaria. Posteriormente Palma tomó la decisión de cortar la venta privada de energía eléctrica a Ecuador.
Guerra arancelaria es el nombre que circula en diferentes medios de comunicación como Noticias Caracol o La Base latinoamérica para describir estas tensiones diplomáticas que ponen en riesgo la integración y cooperación de los pueblos de América latina. Ante este escenario regional y sumando el contexto internacional que ha venido afectando a diferentes países alrededor del mundo, sobre todo en esta parte del continente, resulta pertinente analizar los argumentos que motivaron al presidente ecuatoriano para la toma de una decisión unilateral que desestabiliza la relación comercial que mantienen estos países hermanos.
La frontera y los desafíos compartidos
Colombia y Ecuador comparten una frontera terrestre de aproximadamente 586 kilómetros que se extiende desde la costa del Pacífico hasta la región amazónica. En ella se desarrollan actividades históricas de intercambio comercial, movilidad fronteriza y cooperación bilateral. A pesar de encontrar dinámicas legales que permiten la cooperación entre ambas economías, también se presentan tipos de comercio ilícito como contrabando de estupefacientes (narcotráfico) y la contaminación de los territorios por parte de grupos armados no estatales, conflictos que impactan a ambos Estados desde hace aproximadamente tres décadas hasta la actualidad. Se puede estar de acuerdo en que son problemáticas que entran en las agendas de ambos gobiernos como un asunto de máxima urgencia a resolver y eso los lleva a tener un propósito en común.

El punto crítico se encuentra cuando uno de los líderes se toma la libertad de acusar con tanta severidad al otro de mantenerse pasivo frente a esta crisis, como si no hubiera una disposición ni acción alguna del otro lado por mantener la paz y seguridad regional. Es por ello que analizar con determinación y seriedad estas afirmaciones permite esclarecer el escenario completo, despejando el camino para conocer los puntos débiles del argumento.
Las cifras que contradicen a Noboa
Una vez que Noboa confirmó su imposición arancelaria, Gustavo Petro publicó en sus redes sociales –X e Instagram– un breve reporte de las incautaciones de cocaína que su gobierno exitosamente ha logrado desde que asumió el mandato. Las cifras muestran que el gobierno de Petro incautó más de 200 toneladas de cocaína, y no solo eso, sino que complementó esta operación con la recuperación de centenares de fusiles y, como afirma el mandatario, la instalación de "varios centros de articulación de inteligencias en Puerto Leguízamo, Putumayo, Colombia, Manaos, Brasil e inauguramos en Leticia, Amazonas, uno de los 16 radares modernos que licité..", aseverando que "La colaboración con las fuerzas militares con Ecuador es estrecha".
Por su parte, El Espectador presenta las siguientes cifras: "Entre agosto de 2022 y hasta la fecha, las autoridades han incautado 2.126 toneladas de estupefacientes. Lidera la lista la cocaína, con 1′527.578 kilogramos incautados; seguida por la marihuana, con la incautación de 599.132 kilogramos, y la heroína, con 758 kilogramos".
Estos datos si bien reflejan un número importante, también demuestran el actuar directo y claro del gobierno colombiano por detener actividades criminales y achicar el espacio a los narcotraficantes que tanto daño han hecho no solo a Colombia, sino al mundo entero. Por eso las palabras de Noboa resultan un argumento bastante débil para justificar sus aranceles como tasas de seguridad, ya que restan importancia y veracidad a los hechos y acciones que se han venido ejecutando en los últimos años por parte de Colombia y también en la cooperación mutua entre los Estados involucrados.
El impacto real de los aranceles
Más allá de desmentir esta afirmación, se debe prestar atención a que estas tasas no estarían logrando el objetivo expuesto por el presidente ecuatoriano, que es supuestamente "proteger a su gente". En una entrevista con La FM, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Industriales en Colombia (ANDI) fue invitado para exponer su punto de vista –basado en sus conocimientos como empresario y economista– respecto a los efectos de los aranceles para los ciudadanos tanto del Ecuador como de Colombia.
"Es muy desafortunada la decisión que aparentemente ha tomado el presidente del Ecuador, porque además por diferencias que seguramente tiene con el gobierno colombiano, en realidad está afectando a los consumidores ecuatorianos. Una gran cantidad de consumidores dependen de los productos que provienen de Colombia."
Mac Master agregó que para Colombia, Ecuador es el sexto destino en términos de las exportaciones totales y que ambas economías son muy importantes una a la otra. En materia energética Ecuador depende profundamente de Colombia y es por eso que Mac Master considera la decisión de Noboa como equivocada.
Complementando la opinión del presidente de la ANDI, se suma el argumento del Ministro de Minas y Energía quien tomó la decisión de cortar el suministro de energía eléctrica a Ecuador. A través de X, Palma expone que en materia energética "Colombia ha actuado con hechos, cooperación y solidaridad: Mantuvimos la venta de energía a Ecuador cuando su sistema más lo necesitó, exportando incluso en muchas ocasiones más de 450 MW de manera sostenida (90% de capacidad que posee la infraestructura de exportación), incluso cuando nuestro sistema estaba pasando por la situación hidrológica de sequía más crítica de toda su historia debido a los efectos del cambio climático. Aún así, mantuvimos las exportaciones y el abastecimiento de los hogares colombianos".

El ministro sostuvo que era de vital importancia proteger la soberanía energética, proteger el interés nacional y la dignidad de Colombia ante las amenazas arancelarias.
Entonces, si no es una falta de trabajo real como asegura Noboa y tampoco es una decisión que esté beneficiando a los propios ecuatorianos, ¿Qué lo habrá llevado a construir esta línea discursiva?
La crisis interna de Ecuador
Daniel Noboa ganó las elecciones anticipadas en 2023 para completar el mandato que estaba pendiente tras la renuncia del presidente anterior –Guillermo Lasso–. En 2025 volvió a ganar y se mantuvo como presidente oficial de Ecuador. El país ha estado sumido en una crisis de seguridad interna que se intensificó el año pasado, dejando a Ecuador posicionado en un ranking con la tasa de homicidio más alta de América latina, indicando un aumento de la violencia a niveles extremos entre 2024 y 2025.
A esto se le suma que diversos análisis de expertos estiman que hasta el 70% del suministro mundial de cocaína fluye por territorio ecuatoriano, exportándose principalmente por los puertos del Océano Pacífico.
Conclusión
El escenario descrito permite sostener que la imposición de aranceles a Colombia difícilmente responde a una estrategia integral y eficaz para enfrentar la crisis de seguridad que atraviesa Ecuador. Tal como advierte el International Crisis Group, el problema central no radica únicamente en factores externos ni en la supuesta inacción de los países vecinos, sino en las limitaciones estructurales del Estado ecuatoriano para recuperar el control territorial, fortalecer sus instituciones de seguridad y articular políticas sostenidas contra el crimen organizado. La fragmentación institucional, la debilidad del sistema penitenciario y la capacidad de penetración de las economías ilícitas en sectores estratégicos —como los puertos del Pacífico— continúan siendo desafíos no resueltos.
En este contexto, la construcción de una narrativa que desplaza responsabilidades hacia Colombia parece responder más a una estrategia discursiva de corto plazo que a una política pública orientada a atacar las causas profundas de la violencia. Lejos de contribuir a una solución regional coordinada, la decisión unilateral de aumentar aranceles tensiona una relación bilateral históricamente basada en la cooperación y termina afectando a los propios ciudadanos ecuatorianos, tanto en términos económicos como energéticos.
Así, más que un problema de falta de cooperación "del otro lado", el núcleo de la crisis reside en la ausencia de un enfoque estatal coherente, sostenido y multilateral por parte del gobierno de Daniel Noboa, capaz de enfrentar un fenómeno transnacional que, por su naturaleza, exige respuestas complejas, coordinadas y de largo aliento. Mientras estas políticas no se consoliden, medidas como los aranceles difícilmente podrán traducirse en mayor seguridad o estabilidad para Ecuador.
Bibliografía
- International Crisis Group - "Paradise Lost: Ecuador's Battle with Organised Crime" - Análisis del deterioro político, económico, social y de seguridad de Ecuador. https://www.crisisgroup.org/rpt/latin-america-caribbean/ecuador/109-paradise-lost-ecuadors-battle-organised-crime
- El Espectador - "Así están las cifras de incautación de drogas en Colombia: van más de 2.000 toneladas" - Cifras oficiales de incautación de estupefacientes. https://www.elespectador.com/judicial/asi-estan-las-cifras-de-incautacion-de-drogas-en-colombia-van-mas-de-2000-toneladas/
- Diario Red / Orlando Pérez - Análisis periodístico sobre la decisión de Daniel Noboa. https://www.youtube.com/watch?v=cenNCeyq0T4
- Reuters - "Colombia suspends electricity sales, imposes 30% tariff on Ecuador" - Medidas de respuesta de Colombia. https://www.reuters.com/world/americas/colombia-suspends-electricity-sales-imposes-30-tariff-ecuador-escalating-trade-2026-01-22/





